Malén Denis: “Que se haya pronunciado la palabra misoprostol en uno de los programas con más rating de la televisión argentina es un hito”

 

Entrevista realizada por Miryam Hache

Malén Denis es poeta y periodista. Publicó los libros de poesía Con una remera de Sonic Youth (2009, Nulú Bonsai, 2009), Buscar drogas en Wikipedia (Nulú Bonsai, 2014); y las plaquetas Ciencias naturales (La fuerza suave, 2014), Las copias se hacen en el acto (Siberia, 2015) y La culpa de esta lluvia (La fuerza suave, 2015). Sus últimos libros son Un gran incendio de vidrios (Nulú Bonsai, 2017) y Brillante (Ludwig, 2017). Hablamos un poco con ella sobre poesía, actualidad y feminismo.

¿Te han faltado role models femeninos en tu educación? ¿Qué consecuencias creés que tiene esto en la formación de las identidades de las mujeres?

Nunca me faltaron role models femeninas porque siempre las busqué. Históricamente me he atado a las mujeres que hicieron cosas, aunque a simple vista fueran pocas. De todas formas, más allá de mi búsqueda personal, me di cuenta muy temprano de que era mucho más fácil encontrar referentes hombres que referentes mujeres, simplemente por una cuestión de números. Los varones históricamente han obtenido más exposición y si bien me gustan autores varones, artistas varones, siempre me ha interpelado más el modo de contar femenino, quizás porque inconscientemente ya notaba que había un modo de apropiarse de la diferencia, de ser la otredad, como diría Simone de Beauvoir. María Elena Walsh fue una de mis primeras autoras favoritas, Daisy May Queen como locutora en la radio me fascinaba, y pronto me encontré con Madonna, Gwen Stefani, Janis Joplin, Patti Smith. Amélie Nothomb y Sylvia Plath me llegaron casi que al mismo tiempo y ahí se produjo un giro absoluto.

¿Qué autoras te influenciaron? ¿Y a qué coetáneas seguís?

Un poco retomo la pregunta anterior aquí, sigo demasiadas artistas mujeres, prefiero no hacer la distinción entre “autora” y “artista”, puesto que lo que admiro y me inspira a hacer obra excede la rama particular de la literatura. Siempre hablo de lo importante que son Marina Mariasch y Marina Alessio, dos amigas y autoras argentinas que tuve la suerte de tener como faro en muchos momentos de mi vida artística. Coetáneas sigo muchísimas, la lista sería delirante, el trabajo de Camila Fabbri me parece esencial, Inés Kreplak, Jimena Arnolfi, Malena Saito, Gabriela Clara Pignataro, Berta García Faet, Florencia del Castillo, Rita González Hesaynes, Luna Miguel. Fotógrafas como Lula Bauer y Sofía Ungar me inspiran, músicas como Violeta Castillo, Mariana Paraway, Jimena López Chaplin, Javiera Mena me inspiran. Encontrarme con Malena Pichot tanto como artista como en la vida personal y laboral ha sido vital también, porque la admiro y me enseña muchísimo.

Una lista un poco caprichosa donde siempre me faltarán muchísimas: Sara Gallardo, Silvina Ocampo, Salvadora Medina Onrubia, Alejandra Pizarnik, Susana Thénon, Simone de Beauvoir, Hannah Arendt, Clarice Lispector, Sylvia Plath, Patti Smith, Kim Gordon, Janis Joplin, Aretha Franklin, Lesley Gore, Lady Gaga, Juana Molina, Frida Kahlo, Marguerite Duras, Kathyrin Bigelow, Evelyn Fox Keller, Milagros Mumenthaler, Lucrecia Martel, Albertina Carri, Amélie Nothomb, Hebe Uhart, Mariana Enriquez, Samanta Schweblin, Tracey Emin, Sophie Calle, Sylvia Molloy, María Gainza, sigue…

Pero también me inspiran mujeres que no desarrollan actividades artísticas, las chicas de Economía Femini(s)ta, como La barbie científica, que me ha enseñado muchísimo y de la cual admiro su fortaleza y conocimiento. Periodistas como Luciana Péker, Estefanía Pozzo, Julia Mengolini, Albina Cabrera. Investigadoras, profesoras, maestras, científicas, amas de casa, trabajadoras de todos los rubros, militantes, trabajadoras sexuales, programadoras, muchísimas que no sabría por dónde arrancar.

Malén Denis

En tus artículos y poemas la expectativa del amor está muy presente. ¿Qué lugar ocupa la idea del amor romántico en tu vida?

El amor romántico lo viví siempre como algo que tenía que obtener, me lo decían las películas que veía convalidadas, a su vez, por las vidas de los demás. Sentía que para el resto estar en pareja era algo natural y que yo tenía una falla. Luego de muchos años de escribir en torno a la falta de amor, me di cuenta que era  una idea institucionalizada, normativa, una idea que vivía con una sensación de obligatoriedad. Al darme cuenta de esto, fue como ver la Mátrix, de repente, el eje de mi escritura sobre el amor se volvió un poco más ensayístico y siempre utilizando mi biografía. Descubrí que había enaltecido un amor asimétrico y que incluso me había contentado con la falta de reciprocidad en las relaciones amorosas. Hay muchos mitos en torno al amor que nos conforman, mitos que están presentes en los cuentos y en las películas, y que de cierto modo reproducimos. En esos mitos se repite siempre la figura de la mujer pasiva, deseable por callada, dócil o incluso dormida, la mujer que tiene que ser salvada, bella, hegemónica en todo sentido. Los cuentos y las películas retratan relaciones donde se naturaliza la desigualdad entre mujeres y varones, y hablar de mujeres y varones no es casual, porque las ficciones que nos muestran esos modos de vida son heterosexuales en su mayoría. Hoy vivo el amor con más libertad, siento que lo tengo conmigo, tiene muchas formas, ya no sólo es un varón que tiene que venir a elegirme. Ahora puedo ver el amor en su espectro más amplio.

Malén Denis

¿Qué es lo que te gusta de trabajar en Futurock?

De Futurock me gusta sobre todo la libertad, me gusta que pensemos todos juntos, y que no se menosprecie al que está del otro lado simplemente por no estar delante del micrófono. Me gusta repensar, poder equivocarme, deconstruirme, tener espacio para plantear problemas. Nuestro trabajo constituye un ejercicio filosófico a la vez de un modo de comunicar: plantear preguntas, pensar “¿está bien cómo venía pensando y diciendo esto?”. Siento que es un espacio donde tener las inquietudes que tuve siempre es un valor agregado, donde una idea nueva es valorada, reconocida y reutilizada por los compañeros de trabajo. Me gusta porque nadie me dice de qué tengo que hablar y navego con total libertad las inquietudes mías y de mi generación. Me divierto muchísimo, porque pensar y articular y hacer política no se oponen a tener ganas de divertirse y de ser feliz. Me gusta porque es un colectivo que excede a los y las trabajadoras de la radio, porque somos muchísimos.

¿Creés que el hecho de que se esté hablando mucho de feminismo, incluso en espacios pop y mainstream, está teniendo efectos prácticos y positivos en la sociedad argentina?

Sí. Los medios masivos de comunicación siguen influyendo ampliamente en la sociedad, instalan agenda. Que se haya pronunciado la palabra “misoprostol” en uno de los programas con más rating de la televisión argentina es importantísimo, es un hito. El día en que Señorita Bimbo se sentó en el programa de Jorge Rial, las búsquedas de misoprostol en Google se dispararon y fue la palabra más buscada en Argentina. Hay cosas que son imposibles de pensar hasta que alguien no te las dice, te las muestra, hasta que no decís, “che, a mí me pasa esto mismo que dicen en la tele y pensé que era yo sola”. Gran parte del triunfo de la sociedad patriarco-capitalista es la de desarticular a las mujeres como colectivo, atomizarlas, volverlas competidoras por el amor de los hombres, exponerlas a la violencia sistemática a raíz de perpetuar mitos como el de que las mujeres somos enemigas entre nosotras. ¿Por qué los hombres siempre hablan mal de la amistad femenina? ¿Por qué ellos son los que definen que nosotras somos “arpías”? Porque siempre convino que no sepamos que estábamos juntas, que a todas nos abusaron, nos acosaron, nos dieron menos oportunidades por ser mujeres. Hay miles de grados de opresión, todavía es necesario ver a alguien en la televisión que te diga que podés desear una vida distinta, que lo que te dijeron de vos es mentira y que no estás sola.

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