Poemas de Luli Nacimento

Ilustración de Bosquetro
 

(Las ilustraciones son de la artista Bosquetro / IG: Bosquetro)

La medida de lo imposible

Ella está hecha de lata

De imán de luz de secuaces.

Yo estoy hecha de espejismos

De baladas, de prisión, de callejones.

Y aunque sé que no nací para ganar, yo juego:

Me gusta cuando cerrás los ojos y abrís la vida.

Me dicen que te olvide, que me corte los dedos y la lengua.

Y aunque sé que no nací para ganar, un día se me dio:

Siempre vos, siempre tan discrepante

Hoy, acordando asuntos conmigo.

 

Actitud enunciativa

Cómo estarás ahora prostituta miserable

Cómo estarás este atardecer naranja

Cómo estarás después de todo

Desde el piso dieciséis de este hotel se ve la luna

Tan mujer como amarilla y conurbana

Y yo

Tengo un barco cargado de ideas

Tengo un barco cargado de muelles

Tengo un barco cargado de preciosas trapecistas

Pero no puedo hacer nada

Desde lejos

Siento el olor a la derrota y al whisky por defecto

Cruzo como puedo la frontera

Que divide la pobreza de la miseria.

Palabras claves: Exilio, corazón

Desvarío

Abandono

Contratiempo.

Disculpá,

Será que ya no aguanto la distancia

Ni andar clasificando barcos cargados de ideas y mujeres

Cómo estarás ahora prostituta miserable

Cómo estarás este atardecer naranja

Cómo estarás después de todo

Duele confesar que cien de cada dos mujeres

Conviven en paz

Con algún tipo de violencia. 

Ilustración de Bosquetro
Ilustración de Bosquetro

Suelo equivocarme cuando hablo de ella

Ella se mece en la tranquera olvidada de una rama

(Ahora que el aire es clave para decantar lo perdido)

Y de a poco se va transformando:

Un viento, una fábula, un prisma

Un brujo, un cerrajero, mi muerte.

Cabalga sin machete pero con la vista curva

Sabe que existe el amor,

Sabe que existe el olvido

Ella vio el mar y los ríos del mundo escuchando

Gorriones comentar las viejas andadas de sus próximos viajes.

(Suelo equivocarme cuando hablo de ella)

Yo solía sentarme a ser la lluvia y le escribía con facilidad

Yo solía predecir la hora del viento y cerraba el otoño con candado

Podíamos quedarnos años inertes alentando con sigilo la desidia de la sombra

Podíamos abarcar el globo con un giro de muñeca de trapo

Podía hacerse de noche y de día cientos de años a la orilla del tiempo.

Ahora

Ahora que el presente es sinfín de acción en infinitos sublimes

Ahora que el horizonte fue desplazado por el hombre

Ella muerde un trozo de su vida y luego otro y otro más

Y así hasta chorrearse los pies de sabores nuevos.

Ella organiza el espacio en pliegues de cisne

Ella deja caer tan solo una lágrima del árbol

Porque sabe que no tiene más que dos pies que la sostengan

Porque sabe que jamás perderá lo conquistado

Porque se sabe genuina y tigre

Y planta y licor y vida

Y cuerpo y sexo y madre

Y gladiolo y hembra infinito alondra.

Ella

Ella fue la primera en hundir sus pies en la luna

La primera en lamer sin asco heridas ajenas

La primera y quizá la única en el mundo

En predicar con altura cada uno de mis versos

En escuchar con gracia todas mis ficciones

En abrazar con lucha cada muerte

Y yo

Yo suelo equivocarme cuando hablo de ella.

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