Ilustración de Bosquetro

“Hay leña” , de Jimena Arnolfi

 

Por Miryam Hache (Las ilustraciones son de la artista Bosquetro / IG: Bosquetro)

Siempre almaceno datos inútiles.

El corazón del camarón está en su cabeza,

el de la ballena tiene el tamaño de un auto

y unas venas por las que podríamos nadar.

En la tierra caen diez toneladas de polvo espacial.

Las estrellas mueren y a veces continúan vivas.

Todo es, en su actitud, tan extraño y supuesto.

La sombra que buscamos, por ejemplo,

todavía desconoce el momento de la huida.

Muchas son las voces en un solo cuerpo.

Dame coraje para entender quién habla

escribe Arnolfi en este poemario de pulsaciones. Hay leña es como una sucesión de ríos pausados que confluyen. El conjunto de poemas breves que lo componen, son, en cierta forma, parte de un mismo poema que pulsa hacia la tierra.

Y digo tierra, porque aquí la naturaleza es el lugar desde donde se contempla y se escribe. Es el centro y el margen. Es la divinidad que ha tomado forma de campo.

escribimos lo que no sabemos tocar

dice Arnolfi, porque si bien esa naturaleza es protagonista indiscutible del poemario -materia que se nombra y se palpa-, también se percibe en constante movimiento. Como en fuga hacia el cambio. Inasible, bella, como un horizonte pintado.

Ilustración de Bosquetro
Ilustración de Bosquetro

La palabra hogar tiene una etimología común con fuego. Ambas vienen del latín focus, que significaba fuego. En muchas culturas ancestrales se daba el culto a este elemento -el fuego/el hogar- en torno al cual congregarse. Aquel centro era signo de luz y calor. De potencia de vida. Este impulso atávico de ligar la imagen de las brasas al hogar, a aquel lugar al que se torna, está más que presente en Hay leña:

Miro el color de las primeras brasas.

El cuerpo peligroso se acerca a la llama.

Soplo suave, se apaga si no se aviva.

De las cenizas nace un brote de mí,

frágil, pero dispuesto.

El fuego es sagrado, crea y destruye.

Me fundo de tanto estar encendida.

Pero también está muy presente la idea de que ahí, en la contemplación de la naturaleza, del fuego, ante el espectáculo de lo sagrado, se vuelve y se renace. Como quien se refugia en la intemperie donde todo recomienza.

Ilustración de Bosquetro
Ilustración de Bosquetro

Tesoro

Ahora dejé la ciudad y vuelvo de la huerta

con olor a tomillo, albahaca, romero,

vos enlazás mis manos, las respirás,

pedís hacer tu casa en ellas.

Un hogar es algo difícil de lograr.

Un hogar es como un árbol.

Si te quitan los árboles, perdés

tranquilidad, belleza y protección.

A veces caigo como una hoja en otoño,

no sé si estoy quieta o en movimiento

pero algo está crujiendo.

Habrá que estudiar lo que dice el maestro.

Cuando más de un árbol se seca

en un mismo lugar, la naturaleza

está avisando: hay un tesoro escondido

bajo las raíces muertas.

Con un estilo despojado, suave, y un ritmo pausado, Arrnolfi pareciera sugerirnos que se respira en una sucesión de ciclos y que, detrás del ciclo final, sigue estando la vida. Esta naturaleza en la que todxs estamos inmersos.

En Hay leña hay algo que no cesa de prenderse, una flama tras la que todo resurge.

También te puede interesar:

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on Pinterest