“Gestos bélicos”, un texto de la poeta Malén Denis

 

Un texto de Malén Denis ilustrado con fotografías de Sofía Ungar

Fue a los 7 años que decidí que la pareja era algo imposible. Me parecía altamente improbable, por no decir absurdo y matemáticamente inviable, que dos personas distintas se correspondieran mutuamente y en simultáneo, habiendo tanta pero tanta gente. Mi teoría se confirmó cuando nos dimos un beso en el patio de adelante de la casa de M. y te arrepentiste, teníamos 13, 14, 15 y me encerré a decirme cosas terribles, entre las que juré nunca más demostrar interés. Soy, desde ese entonces, un iceberg.

Los pocos novios que tuve son personas con las que dejé de hablar después de un malentendido, como quien pierde una cosa y la olvida. Pero no es que no me importaran, es, como decís, de insegura. A uno simplemente le dejé de contestar, y lo entendió, la que se atribuyó el abandono fui yo y hasta me di el lujo de llorar. Ahora tomo unas flores para mejorar mi autoestima, para no caerme por dentro cuando en el exterior camino firme como una estrella. Quiero que se me vea la inconsistencia, que soy una gelatina.

Fotografía de Sofía Ungar
Fotografía de Sofía Ungar

Soy un volcán y mi lava es una mezcla de metales, chatarra y espejos rotos. Soy un volcán que de afuera parece una montaña y no hay signos claros de la erupción. Voy a quemarlo todo. Tus sucesivas repeticiones y evoluciones sólo me recuerdan que debo quererme, pero te vuelvo a ceder el control y la posibilidad de ponerme vos mi valor. Yo también soy esta fragilidad que recuerda. Yo también soy esta mina que no se puede levantar. Yo también soy un campo minado. Yo también soy un Chernobyl. Para hablar de mí siempre accidentes geográficos, siempre gestos bélicos, siempre bombas. Soy un juego de estrategia donde el único objetivo pareciera estar lejos de los demás: ser la dueña de mi propia isla, ser una isla.

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