¡Por Clementina! (3): modelos de niñas sin miedo

 

por Angelina Delgado

 

Dormir en la tienda de campaña y abrazar osos. Modelos de niñas sin miedo en la naturaleza

Les quiero presentar a Hilda y he de confesarles que la admiro y la envidio. Hilda vive en el lugar en el que a mí me habría gustado vivir cuando pequeña: junto a su madre en una casa perdida en los montes y rodeada de seres extraordinarios. Luke Pearson, el autor de cuatro títulos de cómic publicados por Barbara Fiore, logra despertar con ellos el recuerdo de deseos y proyecciones infantiles, y me atrevería a decir que las aventuras de Hilda podrían llegar a ser una de esas lecturas fundacionales que permanecen y marcan el carácter. Las he descubierto recientemente y estoy deseando compartir su lectura con algún joven, preferentemente entre ocho y diez  años.

Solana Rainbow
Esta y la ilustración de portada pertenecen a la artista Solana Rainbow

Es frecuente encontrar en la literatura universos fraguados con elementos por un lado naturales y por otro fantásticos, pero hacía tiempo que no me topaba con un personaje literario que los habitase de forma tan peculiar y auténtica como Hilda. Quizás en su definición tenga mucha importancia el formato elegido, el cómic, que permite que Hilda, con su pelo azul, su pañuelo al viento y sus botas rojas, siempre seguida de su pequeña mascota blanca, no sea una niña extravagante que pudiera provocar rechazo, sino todo lo contrario: se convierte en la más natural de las niñas teniendo en cuenta el mundo en el que vive. Sobre todo en los dos primeros títulos (Hilda y el troll e Hilda y el gigante de medianoche), la niña se mueve por el deseo de conocer y documentar ese mundo y de resolver los problemas que se le presentan o que ella misma provoca. Por su carácter independiente, investigador y creativo, Hilda recuerda a otras niñas literarias como a la curiosa Alicia o a Heidi. También a la resolutiva Pippi, aunque mientras esta es un ser absolutamente desafiante, Hilda intenta seguir su criterio, teniendo en cuenta lo que viene del mundo de los adultos.

Pero hablemos de la madre de Hilda, esa clase de madre que permite que su hija duerma sola en una tienda de campaña, incluso cuando sabe que va a llover. Es una mujer joven que trabaja en casa (aparece dibujando planos, podemos pensar que es arquitecta) y dialoga con la niña. El padre no está en escena en ningún momento, ni se le menciona. Las peripecias de Hilda suceden, como debe ser, en ausencia de su madre y en el encuentro con trolls, duendes diminutos  y otros entes más o menos visibles. En principio, Hilda no tiene miedo ni su madre se lo transmite con sus advertencias. En el mundo que rodea a Hilda, hay un orden desconocido para ella que es el que provoca los hechos y posteriormente amplía el conocimiento y el juicio de la niña. Cuando algo extraño sucede, la niña se asusta, pero después piensa en cómo solucionar el problema y experimenta. Las peripecias se desencadenan con alguna que otra sorpresa. Entonces vuelve a casa y habla con su madre, explicándole y explicándose lo que ha vivido.

"Hilda y el perro negro" / Fotógrafa: Angelina Delgado
“Hilda y el perro negro” / Fotógrafa: Angelina Delgado

Eso sucede en los dos primeros títulos, ya que la armonía se rompe cuando Hilda y su madre abandonan la casa de la montaña porque un gigante de roca pisa la casa y la destroza sin darse cuenta. Entonces deciden mudarse a la ciudad, escenario de los dos restantes títulos (Hilda y la cabalgata de los pájaros e Hilda y el perro negro). De los paisajes atormentados y los colores otoñales pasamos a los edificios, los descampados urbanos y los árboles aprisionados en las aceras, sin perder nunca la presencia de los personajes fantásticos.

En estas páginas ya hay una fractura entre lo que una y otra necesitan. La madre tiene miedo de lo que pueda sucederle a Hilda en las calles de la ciudad e Hilda, ese espíritu aventurero, necesita alas y mucho espacio para volar. Además, quizás en un paralelismo con el proceso evolutivo infantil, aparecen los otros, no ya esos otros seres lejanos y extraños, sino los iguales, niños y niñas que viven en la ciudad y a los que se acerca Hilda como a una región completamente desconocida. Estas últimas aventuras además se hacen más complejas con pequeñas subtramas que las enriquecen.

Como en otras ocasiones, aconsejo su lectura también a los adultos, aun a sabiendas de que puede provocar algún ataque de nostalgia, ya que Pearson tiene la capacidad de evocar unos paisajes que están dentro del niño y la niña, tanto de los de hoy como de aquellos que fuimos. Para aquellos que se enamoren de las aventuras de Hilda, anuncio que Netflix está preparando una serie animada de doce capítulos, basados en estos cuatro títulos, y que el quinto libro Hilda and the Stone Forest, se publicará en septiembre.

"Omega y la osa"/ Fotógrafa: Angelina Delgado
“Omega y la osa”/ Fotógrafa: Angelina Delgado

Y volviendo a las evocaciones de mundos infantiles, me gustaría mencionar otro título en el que aparece una niña en perfecta comunión con la naturaleza y que muestra una gran firmeza a la hora de guiarse por sus instintos. Omega y la osa (Guillaume Guéraud/ Beatrice Alemagna, Kókinos, 2008) es un relato misterioso y poético con una espectacular propuesta gráfica basada en el collage y técnicas mixtas. Sus páginas de 40 x 30 cm. sobrepasan el tamaño más usual que se emplea en el álbum ilustrado y contribuyen a que nos sumerjamos en la lectura. Mientras que el texto aparece como un susurro, las espléndidas ilustraciones nos llevan desde el desasosiego a la ternura, con escenas de bosques en la noche, rebaños, precipicios y extraños personajes.  Narra la intensa relación de una niña que lejos de temer a una osa a la que ve desde la ventana de su casa, decide ir a su encuentro y caminar junto a ella por el bosque. Se trata del tipo de libro al que hay que acercarse sin la intención de querer entender un solo mensaje. Abrazos, miradas furtivas, paisajes iluminados por la luna y brumas parecen decir que nos dejemos llevar por las sensaciones y construyamos nuestra propia interpretación. Quizás esa sea la clave de la iniciación en la poesía y en las artes, y este álbum lo consigue magníficamente tanto a través de la palabra como de la imagen.

También te puede interesar:

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on Pinterest