Luna Miguel

Luna Miguel: “No hay una fórmula para publicar”

Entrevista realizada por Miryam Hache

Luna Miguel (Madrid, 1990) es escritora, traductora, periodista y fue directora editorial de El Gaviero Ediciones. Ha publicado los poemarios Estar enfermo (La Bella Varsovia, 2010), Poetry is not dead (DVD ediciones, 2010; La Bella Varsovia, 2013), Pensamientos estériles (Cangrejo Pistolero, 2011), La tumba del marinero (La Bella Varsovia, 2013), Los estómagos (La Bella Varsovia, 2015) y recientemente el ensayo El dedo. Breves apuntes sobre la masturbación femenina (Capitán Swing, 2016), un libro digital breve muy interesante que mezcla el género periodístico, fragmentos poéticos y narrativos, con un toque de íntimas confesiones, en el que la autora intenta iluminar un poco el todavía oscuro tabú de la masturbación femenina. Un tabú, que la censura en Facebook, luego de un intento de promoción del libro en dicho medio, vino a confirmar como tal. El dedo es un ensayo tan necesario como la labor que realiza Luna Miguel dando a conocer al público español a muchxs autorxs jóvenes con fuerza, ya sea a través de su trabajo como redactora en PlayGround Magazine, o como traductora o editora en diversas plataformas. Mucho se ha hablado sobre su juventud y su belleza. Pero aquí, lejos de querer recalcar esos atributos, aprovechamos para denunciar la insistencia de ciertos medios en subrayar esas cualidades en lugar de precisar: “la entrevistamos por todo lo que ha hecho y sigue haciendo”. Y no porque sea joven y bella. Aquí la entrevistamos porque queremos escuchar lo que esta lúcida escritora tiene para decir.

Luna MIguel
Luna MIguel

1. Has coordinado junto a Elena Medel la edición de Los reyes subterráneos. 20 poetas jóvenes de México (La bella varsovia, 2015) ¿Qué otrxs escritorxs hispanoamericanxs sigues?

Así es, en 2015 mi editora y amiga Elena Medel y yo hicimos una pequeña selección de autores mexicanos jóvenes que nos emocionaban. El resultado, creo, muestra una mínima parte de lo que está haciéndose en ese país tan tremendo, pero al menos supone un acercamiento a la poesía contemporánea mexicana. Además de los autores que aparecen en ese libro, me interesan otros como Sara Uribe o Luis Eduardo García. Fuera de México, me interesa mucho lo que se está haciendo en Chile, Argentina o Perú. Bueno, en realidad me interesa lo que se está haciendo en todas partes, como lectora, editora o periodista, creo que la comunicación de España con toda América Latina debería ser más grande, más fluida. Es difícil escoger nombres de países así de potentes, así de productivos y con nuevas escenas tan novedosas. Sin embargo podría dar algunos nombres. Malén Denis y Natalia Litvinova en Argentina. Paula Ilabaca y Maximiliano Andrade en Chile. Kevin Castro y Valeria Román Marroquín en Perú. Oriette D’Angelo y Jesús Montoya en Venezuela. Yuliana Ortiz y Juan Romero Vinueza en Ecuador. Didier Andrés Castro y Daniela Gaitán en Colombia… En fin. Demasiados nombres para demasiados países. Y demasiados que aún no conozco pero quiero descubrir y leer ya.

 

2. ¿Crees que aunque se escriba y se edite mucha poesía, se la lee más gracias a su gran circulación en las redes? ¿Tienes esto algo que ver con su calidad? ¿Nos podrías recomendar blogs y portales webs donde se difunda poesía de jóvenes autores?

Creo que se lee mucha poesía en Internet, pero aún falta empujar a los lectores, seducirlos y mimarlos para que se atrevan también a llegar al papel. ¿O quizá es que ahora el sitio de la poesía esté en Intetnet? No lo sé. Lo que sí sé es que el lector joven se acerca cada vez más a este género que hasta hace bien poquito era mucho más despreciado. Se me ocurren algunos sitios muy chulos para leer a jóvenes poetas —o a no tan jóvenes, e incluso a a no tan vivos, pero sí interesantísimos—. Las webs de Digopalabra.txt, Transtierros, Poesía Sub25 o Shabby Doll House (sobre todo su fanzine mensual para suscriptores) son mis preferidas.

 

3. ¿Qué estás leyendo últimamente?

Pues ahora mismo estoy leyendo un manga de Daisuke Igarashi que se llama Los niños del mar. También he acabado de leer algunas novelas como Las chicas, de Emma Cline y libros de relatos como ¡Qué vergüenza! de Paulina Flores, dos jóvenes autoras muy potentes. En mi mesilla de noche, además, hay una biografía de Amélie Nothomb y un ensayo relacionado con la maternidad.

 

4. En mi humilde opinión, considero que en La tumba del Marinero o en Los Estómagos se ve consolidada tu voz. Se percibe que hay otro pulido, una maduración, no solo en las ideas sino también en las formas. En Poetry is not dead a través del uso de la primera persona del plural, de las constantes referencias a los beat o poetas malditos (aquí incluyo a Bolaño), de la apropiación —y tributo— a las formas del Aullido, de Ginsberg, pareciera que te dijeras a través de la voz o los símbolos poéticos de los otros. Luego hay una fractura en tu poética, o más bien un salto cualitativo, y en La Tumba del Marinero tu voz deviene mucho más honesta, radicalmente íntima. Ya no hay tentativa de hablar a través de los otros, sino de los otros, de nombrar el cuerpo de los otros: la madre, el útero de la tía, el amante que duerme a un lado, la testosterona en los textos Preciado, etc. Hay una humildad, desde la que se confiesan las cosas o desde donde se mira a los otros, que —entre otros elementos— creo que infunde de una fuerza nueva a tus poemas. Dos preguntas: por un lado ¿notas una evolución en tu poesía? Por otro ¿de dónde viene esta insistencia por hablar del cuerpo de los otros?

Totalmente de acuerdo con tu visión de esa progresión entre Poetry is not dead y los libros que le siguen. Tanto Estar enfermo como Pensamientos estériles como Poetry is not dead son poemarios que escribí antes de cumplir los 19 años. Es decir, son textos de mi primera juventud, aún muy brutos, aún muy egoístas, aún muy desordenados. Con La tumba del marinero, Los estómagos y El arrecife de las sirenas (que se publicará en unos meses en España) existe otra voluntad. Los libros se gestaron de otra manera, tenía un método de escritura, hubo una documentación previa (sobre todo con Los estómagos, libro para el que leí muchísimo ensayo sobre alimentación, vegetarianismo, etcétera), y mi vida, claro, era distinta. Ya no era una chica de instituto ni una universitaria, mi vida estaba teñida de nuevas responsabilidades, y una de esas responsabilidades era encontrar otra manera de contar la vida menos infantil, más cruda. Así que sí, noto evolución de un libro a otro, de un poema al siguiente. Es inevitable. Y en cuanto a la segunda pregunta sobre el cuerpo, creo que forma parte de esa nueva manera de observar el mundo menos egoísta, más plural. La tumba del marinero podría definirse como un cáncer. Como un pulmón a punto de morir. Los estómagos podría definirse como un vientre. Como el hambre mío y de los seres a los que devoro o que me devoran. Y El arrecife de las sirenas podría definirse como un útero. El mío, sí, pero en el que se gesta otra vida. Una vida que está por estrenar.

Portada de "Los Estómagos", de Luna Miguel (La Bella Varsovia, 2015)
Portada de “Los Estómagos”, de Luna Miguel (La Bella Varsovia, 2015)

5. ¿Cómo consideras que has vivido/escrito la relación literatura y enfermedad?

Al principio sólo tanteaba. Estar enfermo era un libro en el que yo me declaraba enferma de literatura. Me hacía gracia encontrar símiles entre mi diabetes y mi escritura. Entre mi páncreas destrozado y mis nervios destrozados ante el poema. Después el destino (o la mala suerte) quiso que probara esa enfermedad en mi propia vida. Lo enfermo dejó de ser una metáfora y empezó a convertirse en una realidad que personalmente me fulminó. Hablo del cáncer que durante cinco años asesinó a mi madre y de cómo con mi escritura traté sin éxito de solucionar.

 

6. Recordemos a lxs lectorxs que hace unos meses, luego de que anunciaras en redes sociales la publicación de tu libro El dedo, Facebook decidió bloquear tu cuenta, en una decisión expresada como “inapelable”. Dada la repercusión que tuvo este acto de censura en periódicos a lo largo y ancho de España, Francia y Latinoamérica, Facebook decidió rehabilitar tu cuenta. En tu página has expresado no comprender el motivo, ya que en tus palabras: “En Facebook hay páginas que incitan al odio a otra razas, que incitan al maltrato de animales, que incitan al machismo, a la violencia, a la anorexia, que insultan a gordos y gordas, a refugiados, que publican cabezas cortadas de niñas o imágenes de esas que bien valen un pixelado o de esas que en los informativos nos suelen dar arcadas” ¿A qué lógica te parece que responden este tipo de censuras? ¿Por qué tanto empeño en invisibilizar el placer de la mujer fuera del ámbito performativo del porno?

Es una herencia. La herencia del odio a la mujer. O mejor dicho, del odio al placer de la mujer. Seguimos en ese lugar en el que todo lo que ellas quieran es tabú. Y parece que todavía nos va a costar mucho salir de ese escondite.

Portada de "El dedo", de Luna MIguel (Capitán Swing, 2016)
Portada de “El dedo”, de Luna MIguel (Capitán Swing, 2016)

7. En La Tumba del Marinero dices: El amor es amarse a uno mismo/ Amarse en la infancia/ Hermosa infancia /El fin del mundo es crecer/ Qué egoista/ Ya nadie me lee cuentos en la cama. ¿Qué es la madurez para ti? ¿Cómo la vives?

Creo que la madurez tiene que ver con lo que he dicho antes. Con evolucionar, con esperar más de ti mismo y con dejar de mirarse al espejo del ego, para escuchar por fin a los otros, e incluso escribir para ellos. Creo que en algunos aspectos soy más madura. En otros quiero creer que sigo siendo una niña.

 

8. Supongo que ¿Te habrá cambiado mucho la vida, no? es una pregunta que te han realizado muchas veces, y por eso habrás titulado así aquel bellísimo poema donde enumeras cosas que han cambiado luego de haber tenido un hijo. ¿Alguna otra cosa que añadir a la lista?

Así es, esa es una de las peores preguntas, porque cuando te la hacen la mente se llena de millones de cosas que querrías responder. En realidad sólo me gustaría añadir que nada ha cambiado. Que todo sigue igual, pero más difícil y más feliz al mismo tiempo. Sólo tiene cinco meses en este mundo, pero ya no sabría vivir sin mi hijo.

 

9. Supongo que a muchas de nuestras lectoras les interesará (incluida yo, que tengo ahí un par de manuscritos muriéndose de risa sin que nadie los lea, jaja): a neófitos e inéditos ¿qué camino a seguir les recomiendas para editar sus libros?

Sinceramente, no lo sé. Cada vez sé menos qué responder a una pregunta como esta, porque en realidad cada escritor tiene su camino. Por ejemplo, muchos autores se dan a conocer por premios, pienso en casos como el de Elena Medel o el de Xaime Martínez. Otros escritores se dan a conocer en escritores minúsculas, como Unai Velasco, pero luego sus libros llegan a buenas manos y acaban ganando algunos de los premios más importantes del país. Otros sólo publican en Internet, pero luego son fichados por grandes editoriales, como Óscar García Sierra en Planeta. Y otros publican en grandes editoriales desde el principio, pero apenas tienen lectores y casi nadie les hace caso. Lo que quiero decir es que no hay una fórmula para publicar, porque cada uno tiene la suya propia. Y el único buen consejo que se me ocurre es decir al joven poeta que siga escribiendo, que lea muchísimo, que no se agobie por publicar, que conozca las editoriales, que no tenga miedo a Internet, que se deje criticar, que sea feliz. (Al final no sé si alguno de estos consejos es bueno, seguramente no, pero de verdad, hay que leer mucho y ser muy feliz).

 

10. Estás escribiendo una novela… ¿nos puedes anticipar algo?

Puedo adelantar algunas cosas. Como que es un texto que nace de mi obsesión por el mito de la Lolita, y que aunque se trate de una novela, para mí también es una suerte de ensayo sobre la figura de la nínfula en la literatura. Comenzó como un cuento que publiqué en PlayGround el año pasado, el cual llegó a ojos de María Fasce, a quien ahora tengo el enorme placer de llamar mi editora. Así que si todo va bien y según lo esperado, el libro se publicará en Alfaguara a lo largo de 2018.

 

También te puede interesar:

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on Pinterest