Barbijaputa: “A las mujeres nos educan bajo el miedo”

Entrevista y fotografías por Sara Mathius

 

Aquel bofetón tuvo una parte positiva: me quitó la venda que me impedía ver que, por mucho que yo estuviera liberada sexualmente, que supiera lo que quería, que me quisiera y aceptara y que fuera una firme defensora de la igualdad, no me separaba del resto de mujeres que estaban en casa y no trabajaban, de las mujeres que se sentían inferiores a los hombres ni de las que habían comprado el discurso de que su propio sexo no era para su uso y disfrute, sino una herramienta para darle placer a su pareja. Yo para la sociedad era, al fin y al cabo, una mujer, y como tal no debía sobrepasar los límites

Simpática, inteligente, valiente, sensible y coherente, son solo algunos de los adjetivos con los que podría definir a la bloguera Barbijaputa. Escritora que, a golpe de ingeniosos e incisivos artículos, desmonta la realidad social desde el más riguroso anonimato en El Diaro, La Marea o Píkara, entre otros. De la misma forma, Barbi también se desmonta a sí misma en su primera novela: La chica miedosa que fingía ser valiente muy mal (editorial Aguilar, 2016). En el fragmento que abre esta entrevista, la novelista describe a la perfección la lacra que el machismo supone para todas las mujeres sin excepción. El bofetón de realidad que despertó a Bárbara, la protagonista, le hizo ponerse las gafas críticas con las que ahora, al igual que muchas mujeres, es más consciente de la desigualdad social que nos rodea y de la que todavía algunas somos cómplices o víctimas sin darnos cuenta.

   

SM: Antes de salir el libro ya se había lanzado otra nueva tirada. ¿Te lo esperabas?

BJ: ¡Para nada! Sabía que me iba a leer gente por el número de seguidores en las redes y porque me lo propusieron a raíz del blog, pero cuatro tiradas en cuatro meses… ¡No se me habría ocurrido ni a mí, ni a la editorial!

 

SM: ¿Cómo ves al personaje de Bárbara desde fuera? En concreto, ¿cuáles crees que son sus virtudes y sus debilidades en torno al machismo?

BJ: Me cuesta un poco separar a Bárbara de mí. A pesar de que no todo el libro es autobiográfico y lo más real es la infancia —la parte de Manuel es ficción— yo hubiera respondido igual a esas mismas situaciones. Además creo que el proceso feminista de Bárbara fue más rápido que el mío. Su conciencia feminista está un poco ficcionada a través de una catarsis. Mi darme cuenta y mi conciencia feminista vinieron por partes. Ella pensaba que ese bofetón no podría pasarle nunca por su forma de ser: independiente, segura… Esto es un error que cometemos muchas mujeres cuando pensamos que lo que nos puede o no pasar tiene más que ver con nuestra forma de ser que con nuestro entorno. Ninguna mujer se puede desmarcar del resto de mujeres por cómo se perciba a sí misma, porque el machismo no depende de eso. Depende de cómo la sociedad te lea, y si te lee como mujer, no importa cómo te creas o te percibas a ti misma.

 

SM: El título es perfecto en cuanto a que creo que todas las mujeres somos miedosas y valientes a la vez. La educación que recibimos nos hace, desgraciadamente, estar preparadas para llevar la carga de todo. Incluso cuando somos víctimas. ¿No crees que romper tu silencio y dar la cara podría ayudar a más mujeres a salir de alguna manera del silencio y a expresarse más libremente?

BJ: A las mujeres nos educan bajo el miedo. Por ejemplo, los consejos para no ser violada que ha sacado recientemente el instituto de la mujer: “No vayas sola o lleva siempre el número de la policía en marcación rápida”. Incluso desde las instituciones que se suponen feministas y que están con nosotras, ya nos inculcan ese miedo. Crecemos con miedo y eso hace que no sepamos defendernos cuando más lo necesitamos: agresiones, violaciones… Sentimos miedo a ser dañadas y miedo a hacer daño al agresor. Luego, con el paso del tiempo, viene la ira que te tendría que haber salido antes, frente al agresor. Ellos, en cambio, están educados para defenderse y ser unos machotes.

A la protagonista del libro le viene muy bien fingir ser valiente porque, a pesar de ser miedosa de base, de tanto fingir que no tiene miedo llega a vencer muchos de ellos. Es decir, empieza a tomar decisiones que la hacen actuar como una persona realmente valiente.

 

SM: ¿A veces no te exaspera que en pleno siglo XXI tengamos que estar todavía defendiendo lo que debería ser pura coherencia? Personalmente tengo la sensación de que o vives en la ignorancia o si eres un poquito crítica te tachan de amargada.

BJ: Sí. Está claro que hay un sector de la población, que son hombres, que en su mayoría no quieren perder sus privilegios. Como decía Virginia Woolf en Una habitación propia (1929): “las mujeres siempre hemos sido un espejo en el que se miran los hombres”. Viéndonos inferiores, ellos se sienten superiores. Si hubiera igualdad esto no pasaría. Es como la lucha de clases, los ricos necesitan que siga habiendo pobres para ellos seguir siendo ricos. Si todos tuviéramos el mismo nivel de riqueza… ¿quiénes serían ellos?

 

SM: ¿Alguna mujer de referencia a la que admires y realmente creas que defiende concienzudamente el feminismo en las instituciones?

BJ: Ada Colau y Mónica Oltra. Y añadiría que Manuela Carmena no es una de ellas. La voté pensando que sería como votar a Colau o similar, pero me he dado cuenta de que no. Ha hecho cosas buenas, como que el Ayuntamiento no contrate a empresas con políticas sexistas, pero tiene un discurso hegemónico. Como querer llamar al Valle de los Caídos “Valle de la Paz”, cuando el Valle de los Caídos se hizo con mano de obra esclava republicana. Si el franquismo ya era duro con los hombres republicanos ¡imagínate con las mujeres! Las rapaban, las violaban… ¡Que quiera llamar a eso el “Valle de la Paz”…! También cuando dijo que da igual con quién, pero que lo importante es que se forme gobierno. Eso es tener pocos miramientos con la mujer. Si le da igual cómo, ¡imagínate que se forma con Ciudadanos! Un partido que quiere modificar la ley de violencia de género quitando el agravante a los hombres. ¡O con el PP! que tiene políticas que nunca son igualitarias y que intentan sacar leyes para decidir sobre nuestros cuerpos, entre otras. En definitiva, para mí Carmena no es ningún referente para el feminismo.

  SM: Parece que ser feminista obliga a una a esconderse. ¿Cómo es tu vida cotidiana en el anonimato? Tus amigos o la gente con la que trabajas: las chicas de Píkara, La Marea o El Diario ¿saben quién eres?

BJ: Tengo suerte porque curro desde casa y todo lo mando por correo a los diferentes medios.

 

SM: ¿Alguna vez te cortaste a la hora de escribir sobre feminismo al ver las críticas o amenazas?

BJ: No, al revés. No me ando con remilgos ni dulcifico el lenguaje para no ofender. Creo que por eso el personaje ofende tanto, porque llama a las cosas por su nombre para que se sientan interpelados los que realmente se tienen que sentir interpelados.

 

SM: En el libro cuentas alguna experiencia desagradable con un chico que te agredió e insultó. Muchas mujeres se callan por miedo o vergüenza un montón de agresiones fortísimas. Me gustaría preguntarte, si no es indiscreción, si has sufrido algún bache gordo que te haya hecho desmontar todo lo que nos rodea y dar el paso a esta gran lucha.

BJ: Esa experiencia no fue así exactamente, pero sí está basada en la vida real porque el bofetón me lo llevé tal cual. Y sí que hubo un antes y un después. No fue tan radical como en el caso de Bárbara. En mi caso no tomé conciencia plena en ese momento. Luego me sentí mucho más mujer de lo que yo pensaba que era. Hasta entonces yo pensaba que era una mujer bastante parecida a los hombres en cuanto a seguridad e independencia porque siempre he recibido una educación feminista en casa. Pero a raíz de ese bofetón entendí muchas cosas. Me di cuenta de que no podía ser igual a los hombres porque realmente no todo depende de una.

 

SM: Siguiendo con este tema, parece que hoy en día las denuncias son cada vez más frecuentes. Las mujeres son también más conscientes de su objetualización en los medios y en la publicidad, gracias a personas como tú. ¿Crees que precisamente eso reactiva de alguna forma el odio machista que se traduce en el ciberacoso?

BJ: Sí, es así tal como lo cuentas. Con el auge del feminismo hay un rebrote del machismo. Ellos se sienten atacados por el feminismo y empiezan a activar mecanismos que antes tenían dormidos porque no les hacía falta. Ahora se ponen más agresivos y comienzan a ser activos para defender esos privilegios que siempre han tenido, pero de los que no eran conscientes hasta que no les pusieron en frente el espejo del feminismo.

 

SM: Te felicito a la hora de negarte a enmarcar la obra en el género chick lit cuando te lo propuso la editorial. ¿No crees que el mundo está tan mal que incluso desde arriba cierran la educación a los hombres en igualdad? Por eso de realizar hasta subclasificaciones y divisiones absurdas de género hasta en la ficción, donde lo que debería ocurrir es todo lo contrario: aunar para que ellos también se interesen por nuestro punto de vista.  

BJ: No te lo pierdas, porque no es solo porque fuera de feminismo, es porque hablaba de amor y claro, el amor no interesa a los hombres. El amor y los cuidados son cosas de mujeres. Me dijeron que íbamos a perder una gran masa de público al no catalogarlo como chick lit y yo dije que no me importaba porque, de hecho, es ir en contra de todo lo que defiendo a diario. Le puse el ejemplo a la editorial de que es como si un negro escribe un libro contra el racismo y la editorial se lo quiere catalogar como literatura para negros. No tiene ningún sentido. Vas a vender más, pero vas a predicar el coro. Yo necesitaba que ese libro llegara a todo el público. De hecho, me han escrito muchos hombres diciéndome que han aprendido un montón.

 

SM: ¿Qué opinión te merecen aquellos que se dicen feministas, pero luego difunden un vídeo o un chiste típico del gañanismo de Jorge Cremades?

BJ: La semana pasada escribí un artículo sobre los aliados feministas que no son más que machistas camuflados. Lo hacen por motivos diferentes. Está el típico rojo-súper-rojo que ha entendido que la lucha feminista va unida a la lucha obrera y que eso es ser muy de izquierdas, entonces se dicen feministas pero no lo son. Los que usan el feminismo para hacerse los sensibles y llevarte a la cama. Y los que se dicen feministas porque van de intelectuales pero no dejan de interrumpirte para quedar por encima en una conversación. Siempre con el fin de dejarte claro que te estás equivocando respecto al feminismo y mediante ese paternalismo tan condescendiente como misógino.

 

 

SM: ¿Qué opinión te merecen las mujeres que no tienen opinión en los medios? Las que están ahí puestas por el ayuntamiento pero no se mojan. Es decir, la gran mayoría.

BJ: No sé cómo lo viven ellas a nivel individual. Pero si dentro de la TV generalista la que se supone que va de izquierdas y de progre es La Sexta y es precisamente quien las utiliza como mujer florero (rol heteronormativo donde todas son súper femeninas y reúnen todos los roles estereotipados en una sola persona), es muy complicado. Si las cadenas solamente contratan a gente que las hace vestirse así para poder ser contratadas, las profesionales también lo tienen muy difícil a la hora de decidir.

 

SM: ¿Qué piensas de los medios de comunicación actuales y del periodismo actual? ¿Recomendaciones?

BJ: Es lamentable cómo están aprovechando el auge del feminismo cuando, por ejemplo, lo mismo te ponen un artículo feminista y en el mismo medio aparece un artículo con la lista de las atletas “más buenorras” de los Juegos Olímpicos. Juegan a cubrir el target machuno y, por otro lado, a tener contentas a las feministas porque saben que compartimos mucho estos artículos. Es incongruente. No se basan en la coherencia, sino en la política del click. En cuanto a recomendaciones, La Marea es uno de mis medios favoritos. La directora es mujer y en la plantilla son mayoría mujeres. Tienen una ética estricta con el tema del lenguaje inclusivo en la perspectiva de género y a la hora de hablar sobre violencia de género. No usan publicidad de Google Ads para poder controlar el contenido porque, si la utilizaran, podrían saltar anuncios machistas y ellas prefieren no usarlo con todo lo que ello conlleva a nivel de ingresos. También el periódico Diagonal, porque son feministas de verdad y no de boquilla, que parece que es lo que abunda.

 

SM: ¿Qué opinas sobre la pornografía que consumen habitualmente los hombres?

BJ: El porno es una máquina de violencia, es misoginia pura y es lo más consumido en internet. Hay adolescentes que antes de tener una experiencia real ya se han formado con lo que han visto en internet y quieren repetir lo que ven en esas películas. Se forman sus fantasías sexuales con esos roles que ven en la web. Y si su única manera de crear imágenes está basada en ello, van a repetir unos patrones y roles que quizá ni siquiera les gusten de manera natural. Con excepción de un pequeño porcentaje de otro tipo de porno, lo que más se ve es un porno misógino que también hace que las mujeres se vean obligadas a ceder en ciertas prácticas de sumisión y de esclavitud sexual que solo generan violencia.

 

SM: Barbijaputa también escribe cuentos, poemas para niños… Ahora, tras tu primera novela, ¿estás trabajando en algo nuevo?

BJ: Estoy trabajando en un libro sobre feminismo que sale en enero y que está dirigido a hombres. Digamos que interpela a los hombres porque está dirigido a ellos, pero también habla de cómo las mujeres podemos colaborar con el machismo sin darnos cuenta.

        * La modelo en las fotografías es la entrevistadora Sara Mathius 

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