Mekas vuelve al origen

 

por Miryam Hache 

 

“No existe para mí el internacionalismo abstracto. Tampoco cuento con el futuro: estoy aquí y ahora. ¿Se deberá esto al hecho de haber sido arrancado por la fuerza de mi hogar? ¿Es esa la razón por la cual siempre siento la necesidad de un nuevo hogar, porque no pertenezco en realidad a ningún lugar, excepto a ese, a ese lugar que fue mi niñez y que se ha ido para siempre?” 

Jonas Mekas


A Visit to Timothy Leary (1965) es solo un fragmento de la vida y obra de Jonas Mekas, atravesada, rotundamente, por la poesía. Entendiendo poesía como una forma de observación creativa, de rearticulación de lo vivido en otra cosa, un rastrear el origen o la captación de una esencia apenas intuida. La poesía roza la esencia sin enunciarla, es explosiva, multivoca. Qué esencia. Me corrijo: no, no hay esencia, pero ir hacía ella como si existiera, vivir como si hubiera sentido, ese desplazamiento es la belleza. Y la poesía es sugerente o no es poesía. Es dinámica o arrebatada como los movimientos de la cámara de Mekas —siempre en mano, como una extensión de su cuerpo—. Cuando miramos su cine, vemos lo que ve o percibe su cuerpo, la vibración de su pulso vital inscrito en la imagen fílmica. 

 

 

 

En el citado cortometraje, como en muchas otras obras del autor, el sonido no se corresponde con los sonidos que las personas y objetos retratados podrían provocar en la vida, si no con algo que completa el estado anímico de los instantes que Mekas plasma, con su esencia sentimental.

En Mekas todo es fragmentario, discontinuo, y los recursos cinematográficos de los que dispone, rara vez contribuyen a generar un sentido narrativo. No hay historia, no hay centro. Hay pura ilusión de movimiento, como la que se genera enre los fotogramas de cualquier película, como si se tratara, su obra entera, de una oda a los principios del cine.

 

 

 

Jonas Mekas tiene 93 años y no para. Ha cultivado la crítica, la poesía, el cine. Su extensísima obra, su longevidad y su vida sin pausa representan la misma cosa: la imposible y bella proeza de resistir al tiempo. En A Visit to Timothy Leary —y en Mekas. Analizo la parte por el todo— todo tiene que ver con el tiempo. Con una fluctuación poética y lúdica entre los principios de las cosas, el presente y la posteridad. Vemos la hierba, la veloz sucesión de imágenes que no se detiene, el tránsito del día a la noche, la imagen de unos niños jugando, integrados al entorno, y el campo abierto detrás de ellos. Luego un texto enunciando: a field as wide as childhood (un campo tan amplio como la infancia). Por último cae la noche y oscurece los cuerpos de todos, animales y humanos, dispuestos a contraluz.  


“What is important and what is lacking in cinema is poetry… Poetry is my country” Dice Mekas en uno de sus filmes, porque él habita la experiencia poética en el sentido de que bordea la narturaleza de las cosas sin hallarlas, en el sentido de que habita un territorio imposible y hace de ello su camino artístico-vital. Dice en Reminiscencias de un viaje a Lituania (1972) haciendo referencia a su exilio: “Aún somos personas desplazadas, incluso hoy (…) Nada más partir, empezamos a volver a casa. Y todavía estamos volviendo a casa. Aún estoy en mi viaje rumbo al hogar”.


Diría que en las vías fílmicas que tiene Mekas —en sus home videos— de acercarse a lo bello, a lo ínfimo y a lo íntimo —como si compartieran una misma categoría. Véase el poema debajo— reproducen en sus formas fragmentarias, dispersas y en sus imágenes movidas, la misma naturaleza de aquello buscado, un territorio que es y no es al mismo tiempo. Como el recuerdo nostálgico de un hogar que no existe. Un hogar etéreo, inhabitable, irrepresentabe. Mekas puede volver a su país y grabar los muros de su casa lituana, las flores características del paisaje, la expresión del rostro de su madre, pero no el hogar. Para el emigrante, para Mekas, el hogar —o la infancia— ya no existe. Y la poesía se acerca a aquello, a un retorno al origen, aun a sabiendas de su inexistencia.

 

          

 

Mekas filma pura actualidad —o fabrica recuerdos en potencia—. Pero es en el momento en el que decide reunir un puñado de imágenes y a través del montaje darles una cierta unidad —sin atender a su cronología— que éstas devienen pasado materializado, fijo, que se reactualizará en cada visionado. Una de las intenciones fundamentales de Mekas, no es comunicar ideas, historias mínimas, si no algo más ambicioso y humilde a a vez, como la intención de hilar los tiempos, de multiplicar el tiempo, de expandirlo. De poetizar la existencia.  


Poema recitado en  A visit to Timothy Leary

                                             Where are those sunny little warm hills all covered with time

and all kinds of flowers?

Ah talk to me, talk to me, time

and you, little dog

talk to me, talk to me,

teach me the forgotten knowledge,

teach me how to be small

very, very small

and intimate and close.

Teach me, teach us

show us the little fragments of paradise

that we still have here

the seeds that still have life in them

that can revitalize our hearts.


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